martes, 8 de mayo de 2012

Elegido para Aplaudir





Dando una charla el otro día a los empleados y directivos de una empresa de servicios de cierto impacto en la provincia de Alicante, me llamó la atención la actitud de muchos de ellos, pues pese a la abrasión que deben soportar en la primera línea de batalla todos los días, tenían un actitud de entrega y entusiasmo fuera lo fuera lo que les tocase hacer.

Fue entonces cuando me sentí impulsado a compartir con ellos la historia que leí una vez sobre El Actorcito


Un niño estaba intentando conseguir una parte en una obra en la escuela.

Su mamá contaba que el niño había puesto su corazón en ello y ella temía que no fuera elegido.

El día que las partes de la obra fueron repartidas, estaba en la escuela.

El niño salió corriendo con los ojos brillantes, con orgullo y emoción.

"Adivina qué mamá" gritó y luego dijo las palabras que permanecerán como una lección para mí:

"He sido elegido para aplaudir y animar".


Supongo que la razón por la que esta empresa sigue creciendo y motivada, y no es que sean irrealistas u optimistas enfermizos, es que han aprendido que todo ladrillo hace muro y que la actitud hasta en las pequeñas cosas cuenta para hacer grandes cosas.

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