viernes, 1 de junio de 2012

Una gran parte de mi


"Ser bueno a la larga es beneficio" más que una declaración la persona que me enseñó tal proclama lo ejercía como una promesa de vida. Esta persona era mi abuelo Julio, y aun recuerdo como hacia de Coach conmigo cuando yo apenas era un joven adolescente y el seguramente jamás llegó a conocer el término Coach ni Coaching.

El proceso de acompañamiento hacia la consecución de objetivos, aunque algunos ególatras digan que lo recorrieron o lo recorren solos, lo cierto es que suele ir protagonizado por muchos actores y compañeros de reparto a lo largo del camino.

Otro de mis "Coach" ha sido y es, como será para muchos, mi padre que se convirtió en tutor, consejero, mentoring... Con él he podido conversar y recorrer miles de kilómetros, escenarios, países, negocios... Quizás se me olviden muchos detalles pero la forma de enseñarme era y es de auténtico Coach.

Los valores los vamos gestando a lo largo de nuestro andar, los padres, las madres, tu pareja, los amigos, los hermanos, las experiencias... Tomar consciencia de quien eres y de donde vienes es parte inicial e importante en todo proceso de Coaching que te ayuda a ver cuanto de ti hay ahí dentro que a veces ignoras, pero por obviarlo no lo hace desaparecer tan solo lo calla.

En los procesos de Coaching en los que tengo la oportunidad de participar, el redescubrirse de las personas es toda una explosión de emociones, parecen dos amigos encontrándose en un aeropuerto internacional tras años sin poderse abrazar.

Valores y habilidades, herramientas puras que dinamizan y eclosionan en un proceso de Coaching de la mano de tu Coach.

¿Estás dispuesto a ser todo lo que tu eres? ¿Cuando vas a empezar a serlo?