lunes, 22 de julio de 2013

CUANDO MI NEGOCIO ES NEGOCIO PERO NO ME ENTERO ¿QUÉ GANO QUÉ PIERDO?






“A mí me vas a decir como funciona mi sector” “Llevo años haciendo esto y tengo ya todo corrido, cuando algunos van yo ya estoy de vuelta” Expresiones en las que el “yoísmo” es tan pronunciado como perjudicial.

El problema de esa mirada estrecha, es que además de lo pobre de ese pensamiento es que cierra la puerta a cualquier otra idea, argumento o posibilidad, muchas veces fresca, que pudiera entrar en la empresa, y al final la empresa se convierte en una habitación cerrada en la que se va generando suciedad en la visión, como si de ventanas abandonadas a su cuidado se tratase, a la par que aparecen humedades y malos olores, que provocan que a los que están dentro les surja una de dos situaciones; o se acostumbran a vivir en ese medio agonizante y nauseabundo, o no pueden resistirlo y tan solo quieren salir de allí a tomar un poco de aire fresco.

La solución es ¿tirar la casa? … quizás es el momento de abrir las ventanas, abrir la puerta, y darle una buena reforma estructural que elimine los deterioros, fije los nuevos pilares y genere una sensación de atracción a entrar y a no querer salir.

Pero claro, eso primero exige humildad, honestidad y aceptación por parte de quien está de amo/a de llaves, y debe ser en grado total, pues el querer paliar solo las humedades dando una manita de pintura sin resolver la causa de la humedad, es pan para hoy y humedades de nuevo para mañana.

Ahora bien ¿cómo se hace esto de reestructurarse? ¿cómo me reinvento? Para ello el primer paso es tomar consciencia de la realidad en la que se halla tu empresa, con todo un ejercicio de auto-análisis , sin culparte, sin juzgarte en exceso, y a partir de ahí ver el punto de partida.


En este sentido, el querer ser el dueño y señor de todo cuanto hay que hacer para resolver los fallos estructurales y de sostenibilidad de tu empresa, sería como querer jugar a ser ingeniero/arquitecto e identificar los problemas técnicos del edificio donde vives, y además hacer tú mismo el trabajo de ejecución de reparación. Estas actitudes para hacer bricolaje de mano, puede valer, pero generar empresas, reestructurarse y reinventarse para seguir viviendo (que no sobreviviendo) como empresa, sería aplicar bricolaje empresarial a trabajo de envergadura.

Y es más ¿acaso el estar viviendo muchos años y conocer bien los rincones de tu casa te habilitan como técnico en edificación? ¿dirías que acudir a un experto externo sería algo poco inteligente o un despilfarro?

Punto de partida, es la clave ….¿en qué punto está tu empresa? ¿qué lo ha llevado ahí? ¿qué te gustaría que fuera diferente? ¿qué alternativas existen para que así sea? ¿cuales son las maneras de llevarlas a cabo? … Supongo no sorprende si digo que muy pocas veces al hacer estas preguntas como consultor en las empresas obtengo una respuesta automática, y cuando consigo respuestas muchas veces son dirigidas a excusarse , echar las culpas al mundo mundial, o al no saber la respuesta minimizar su importancia llegando incluso a menospreciar el potencial que tiene el hacer un ejercicio de reflexión.

En cambio, cuando sí se da ese paso, el dolor de descubrir lo interior de tu compañía, aunque intenso es altamente beneficioso, ahora bien esa toma de consciencia sin acción para mejorar es un acto infertil. Una vez hemos hecho el ejercicio de vernos en el espejo, toca ser humildes para no culpar a factores externos , ni tampoco ser tan crueles de castigarnos sin valorar todo lo bueno que puede hacer y hace tu compañía, es el momento de pasar a una segunda fase: Análisis del exterior para combinarlo con mi compañía. Pero ¿qué es el exterior? … Te espero para contártelo en el siguiente post que escriba.