jueves, 15 de agosto de 2013

CATARSIS... ¿CUANTO TIEMPO MÁS VAS A NEGARTE?







Todos somos mortales, nadie es inmortal, nos iremos y vendrán otros... o quizás no. Lo cierto es que si hay algo claro es que nadie somos siempre de la misma forma, aunque sí solemos conservar nuestra esencia. Las esencias son de alto valor, bien puestas al cuidado de un recipiente de exquisita finura, que enaltece su contenido como un todo. Ahora bien en ocasiones, usamos nuestra esencia y dejamos el tapón de ese frasco abierto, no llevamos el cuidado consevarla y ¿sabéis que ocurre con la esencias que no se cuidan?... Desaparecen sin provecho en el viento.

Puede ser que no nos demos cuenta, a veces embriagados en nuestro propio aroma, que la esencia se está disipando y cuando nos queremos dar cuenta …¿es tarde?.

Aristoteles hablaba de volver a nuestra esencia a través de una palabra que en griego significa Purificación... CATARSIS, dice wikipedia la siguiente explicación:

“Catarsis (del griego κάθαρσις kátharsis, purificación) es una palabra descrita en la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y espiritual. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones.

Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir (o "purificar") al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo. Al involucrarse en la trama, la audiencia puede experimentar dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos. De modo que, después de presenciar la obra teatral, se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá la cadena de decisiones que llevaron a los personajes a su fatídico final.

En las tragedias clásicas, el motivo principal del infortunio es casi siempre la hybris, o el orgullo desmedido que hace a los mortales creerse superiores a los dioses, o que no los necesitan ni les deben honores. Dicho hybris es considerado como el más grave de los defectos, y la causa fundamental de todos los infortunios. De este modo la tragedia también alecciona y enseña al espectador respecto a los valores de la religión clásica. La catarsis es, pues, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en dicho hybris”


En las empresas en estos años se han producido este tipo de “purificaciones”, sin embargo no ha sido viendo las tragedias de otros, se han vivido y viven en primera persona, y es que en definitiva las empresas son PERSONAS, y cuando cada una de esas personas pierden su esencia... quedan dos caminos, sufrir la mayor y más funestas de los finales que una tragedia puede tener o enfrentarse cara a cara a su CATARSIS personal.

Puede que en algunos momentos sea la falsa sensación de actividad, o de necesidades o de temores … los que nos lleven a desconectarnos de nuestra realidad, o que sea como decía Aristoteles un exceso de “Hybris” , de orgullo desmedido, de expiar nuestras culpas señalando con el dedo ,que no nos atravemos a analizar a nosotros mismos, a lo agentes/personas/organismos que nos rodean, acompañan o interactúan con nuestro caminar en la vida, día a día.

La tragedia que mostraba la CATARSIS, ahora son películas de superación, de arenga o de tristeza profunda, sin embargo al ver tanto aquellas obras como estas más sotisficadas de nuestro momento, se fijan como episodios en el que nuestro “hybris” nos hace soltar un pensamiento tal como “eso les pasa a otros, no ven su necesidad de cambio”, o como mucho nos hace mella de manera temporal , con el escaso efecto de un suspiro en medio de un huracán.

Nuestra Catarsis personal, se siente, vive y produce efecto realmente cuando sentimos el efecto de la tragedia de perdernos a nuestro más valioso elemento, nuestra esencia, hasta que nos desconectamos de lo que somos para luchar por ser lo que creemos que las circunstancias nos obligan a ser, olvidandonos de que lo bueno que conseguimos es porque eramos VIDA conectada a nuestro mejor ser, y lo ahogamos... dejamos nuestro tapón de las esencias abierto, para prestar nuestra atención a valores, actividades, objetivos llevados a la categoría de fin en sí mismos, olvidando que tan solo son medios para llegar al fin real.

Catarsis, es lo que mucha parte de nuestras empresas necesitan, pero todo empieza por la catarsis personal, la de aquellos que somos parte de grupos humanos. Hace poco leía que las empresas buscan no tanto trabajadores cualificados sino personas completas... personas que ya han pasado por su catarsis.

La época estival es época de encuentros, re-encuentros, de distancia, de perspectiva, de cambio de ritmo, y porque no de Catarsis. Como dice mi amigo Edu “Lo que da mucho, quita mucho” , es cierto, que la purificación exige calor, dolor y abandono, pero sobre todo exige de honestidad, perdón sin culpar, y empezar de cero... quedarán cicatrices y no son malas, son un recordatorio de que tuvimos dolor y heridas, pero sí abandonamos nuestro “hybris” saldremos PURIFICADOS... y lo PURO es PODEROSO.

Como decía el Rey Arturo en la mesa redonda de Camelot “Que tengamos la humildad de ver nuestros errores, la sabiduría de darle solución y la valentía para llevarlo a cabo”. Y yo tengo la osadía de añadir, y la fuerza para arrancar de nosotros las personas tóxicas que nos lo impiden y los compromisos impuestos que nos anulan. 

Bien resume lo que implica el poema de Pablo Neruda "A mis obligaciones" al recitar

"ya de mañana estoy vivo
mientras los otros se sumergen
en la pereza, 
yo estoy limpiando mi campana,
mi corazón, mis herramientas"