viernes, 2 de diciembre de 2016

Esperanza









Una vez sentí el crujir de la madera que pisaban mis pies, los tablones del querer de quien te confiesa amor natural se desvanecían y apurando el valor que dispara el miedo, me agarraba a las cuerdas de ese puente colgante sobre el que todos andamos q es la vida.

Pero colgado a la cuerda a la que te aferras te va quemando las manos hasta que el dolor presenta el  dejarse caer como un alivio. Y justo en ese momento oyes voces a lo lejos, casi un eco, que te dan un halo de fe, y vuelves a apretar tus ya ensangrentadas manos al hilo abrasivo.

Aparecen y desaparecen de tus oídos , pero quieres seguir regodeándote en el dulzor de esas voces cargadas de esperanza, y de repente se presentan en forma de personas , desconocidas pero que como espejos conectas al instante ....y entonces te sientes como en casa... un hogar que no quieres dejar y un brillar en los ojos, una sonrisa maléfica de intenso rubí que la convierte en sangre de vida.

Y el crujir de los tablones se olvida y el abismo desaparece y la mano tendida, quizás  no tan fuerte y casi igual de dependiente , se torna imprescindible y querida.

Gracias por ser esa voz, esa cara, esa sonrisa... esa mano unida y conectada que alimenta nuestras dos almas.

De mi para ti...mi amiga, esperanza.

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